¿Cuándo comienza la Navidad en Puerto Rico y por qué dura tanto?
De las primeras luces de octubre a las Fiestas de la Calle San Sebastián, descubre por qué en Puerto Rico la Navidad es mucho más que una fecha en el calendario.
Hay países donde la Navidad comienza en diciembre y termina cuando se guardan los regalos. En Puerto Rico, cuando llega diciembre, ¡ya llevamos un buen rato calentando motores!
Y es que el boricua tiene una manera muy particular de celebrar. Aquí una fiesta lleva a la otra, una invitación aparece detrás de otra y siempre hay alguien dispuesto a preparar un lechón, organizar una parranda o reunir a la familia.
Por eso, cuando alguien pregunta por qué las Navidades puertorriqueñas duran tanto, la respuesta no está solamente en el calendario.
Está en nuestra manera de vivir.
Octubre: cuando empieza a sentirse el ambiente
Antes, para muchas familias, el comienzo de las celebraciones navideñas estaba muy relacionado con Acción de Gracias.
El miércoles antes de ese jueves festivo ya comenzaban las cenas entre compañeros de trabajo, las reuniones y los primeros compromisos de la temporada.
Pero las costumbres han ido adelantándose.
Ahora, desde octubre, empiezan a aparecer adornos en los comercios, canciones navideñas y personas que ya están pensando en cómo decorar sus casas.
Eso no significa que exista una fecha oficial que marque el comienzo de la Navidad para todo Puerto Rico. Significa que el entusiasmo se adelanta.
Porque aquí no hace falta esperar al primero de diciembre para comenzar a hablar de Navidad.
Acción de Gracias: ¡ahora sí arrancó la celebración!
Después de Acción de Gracias llega el Viernes Negro y, con él, uno de los fines de semana favoritos para montar las luces, sacar el árbol y transformar la casa.
Y entonces comienza el verdadero problema del calendario.
Que si la fiesta del trabajo.
Que si fulano invitó para su casa.
Que si mengano va a hacer una actividad.
Que si el sábado hay una reunión familiar y el domingo alguien quiere encender el fogón.
Cuando uno viene a ver, viernes, sábado y domingo están comprometidos.
¡Y todavía no hemos llegado a Nochebuena!
Cuando el 24 cae martes, miércoles o viernes… ¡agárrate!
Hay años en que el calendario parece ponerse de acuerdo con los parranderos.
Si Nochebuena cae martes, la despedida de año también cae martes. Y entre días libres, fines de semana y reuniones familiares, algunos encuentran la manera de convertir varios días en una sola celebración.
Si cae miércoles o viernes, tampoco faltan quienes aprovechan para extender las reuniones.
Y si tienes un buen grupo de amistades que disfruta de las parrandas, ¡la celebración puede continuar hasta el amanecer!
Porque en Puerto Rico las parrandas no son solamente música. Son visitas, amistades, comida, encuentros y esa costumbre de llegar a una casa con instrumentos y terminar saliendo de otra cuando ya está amaneciendo.
Nochebuena no es el final: es otro comienzo
En muchos hogares puertorriqueños, el 24 de diciembre reúne a la familia alrededor de la mesa.
Aparecen el arroz con gandules, los pasteles, el pernil, el lechón y las recetas que cada familia defiende como si fueran un tesoro nacional.
Pero cuando pasa Nochebuena, nadie anuncia que se acabó la Navidad.
Siempre aparece alguien con una idea:
«Mira, que voy a asar un lechón este fin de semana».
Y ahí vamos otra vez.
Porque lo bonito de nuestras celebraciones no está solamente en lo que se come, sino en quiénes se sientan a compartirlo.
El 28 de diciembre: Hatillo se pone la máscara
Y si hablamos de una Navidad que no se detiene, tenemos que pasar por Hatillo.
Cada 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, el pueblo celebra su tradicional Festival de las Máscaras.
Los colores, los disfraces, las comparsas y el ambiente festivo convierten esa fecha en una de las celebraciones culturales más reconocidas de Puerto Rico.
Es una tradición con raíces históricas relacionadas con la conmemoración de los Santos Inocentes, que con el tiempo también se ha convertido en una expresión de identidad, creatividad y orgullo hatillano.
Y apenas pasa el 28, ya estamos mirando hacia el 31.
¡Aquí no hay mucho tiempo para descansar!
El 31 de diciembre: Puerto Rico está más iluminado que Disney
La despedida de año merece su propio capítulo.
Porque cuando faltan cinco minutos para la medianoche, Puerto Rico parece transformarse.
Son las 11:55 p. m.
Se escuchan voces, música, familias preparándose para el abrazo y vecinos que llevan rato anunciando la llegada del Año Nuevo con sus petardos.
Y siempre está ese vecino que parece tener un inventario de fuegos artificiales de todos los tamaños, colores y precios.
¡Uno no sabe de dónde sale tanta cosa!
Entonces llega la medianoche.
Y Puerto Rico está más iluminado que todos los parques de Disney juntos.
Hay abrazos de aquí y de allá. Unos lloran, otros ríen, algunos recuerdan a quienes ya no están y otros celebran la oportunidad de comenzar de nuevo.
Por unos minutos, entre las luces y la emoción, el año que termina y el que comienza parecen encontrarse en un mismo abrazo.
Así somos los boricuas.
Y entre tanta celebración, nunca está de más recordar que los fuegos artificiales requieren precaución y respeto por los vecinos, los animales y la seguridad de todos.
¿Y después de medianoche? ¡Que aparezca el asopao!
Uno pensaría que después de los abrazos, la música y los fuegos artificiales todo el mundo se va a dormir.
¡Ay, bendito!
En muchas casas todavía falta algo importante: el asopao de pollo.
Porque después de tantas horas celebrando, nada como sentarse a comer algo caliente y seguir conversando.
Y cuando por fin parece que terminó la celebración, alguien recuerda:
«Mañana vamos para casa de fulano».
¡Claro! Porque el primero de enero también hay fiesta.
Los Reyes Magos y las Octavitas: todavía queda Navidad
Mientras en otros lugares ya están guardando los adornos, en Puerto Rico todavía falta una de nuestras celebraciones más queridas: el Día de Reyes, el 6 de enero.
La tradición de los Reyes Magos ocupa un lugar especial en nuestra cultura, especialmente entre las familias que conservan la costumbre de preparar la yerba para los caballos.
Y después vienen las Octavitas, una extensión tradicional de las celebraciones de Reyes que mantiene vivo el ambiente navideño durante enero.
Todavía se escuchan aguinaldos, se organizan reuniones y aparecen oportunidades para compartir.
Pero falta una última gran celebración.
Las Fiestas de la Calle San Sebastián: el cierre que nadie quiere anunciar
Cuando llegan las Fiestas de la Calle San Sebastián, el Viejo San Juan se llena de música, artesanos, cabezudos, comida y miles de personas celebrando nuestra cultura.
Para muchos puertorriqueños, estas fiestas representan el cierre no oficial de la temporada navideña.
Y ahí está una de las razones por las que se dice que Puerto Rico tiene una de las Navidades más largas del mundo.
La temporada tradicionalmente reconocida se extiende desde finales de noviembre hasta enero, según las celebraciones y el calendario de cada año.
Si añadimos el ambiente que comienza a sentirse desde octubre, la experiencia parece todavía más larga.
Pero quizás estamos mirando la pregunta desde el lado equivocado.
¿Y si la Navidad dura tanto porque al boricua le encanta celebrar?
Piénsalo.
Terminan las Navidades y comienza la temporada de otras actividades.
Que si llegó el verano.
Que si las graduaciones.
Que si nació el nene de fulanito.
Que si se casa la hija de aquel familiar.
Que si alguien cumple años.
Que si un primo llegó de Estados Unidos y hay que reunir a todo el mundo.
Siempre aparece una razón.
Porque en Puerto Rico celebrar no significa necesariamente organizar una fiesta enorme. A veces basta con una olla en el fogón, unas sillas adicionales, música de fondo y alguien que diga:
«¡Pues pasen por casa!».
Por eso nuestras Navidades son tan largas.
No solamente porque comienzan temprano o porque tenemos muchas fechas especiales, sino porque cada celebración nos lleva a la próxima y cada encuentro nos recuerda lo importante que es compartir.
La Navidad boricua tiene luces, música, parrandas, máscaras, Reyes y asopao.
Pero, sobre todo, tiene gente.
Y mientras haya familia, amistades y un buen grupo dispuesto a reunirse, siempre habrá motivos para seguir celebrando.
Porque en Puerto Rico la Navidad puede terminar en enero… pero las ganas de celebrar nunca se acaban.
Y tú, ¿cuándo comienzas a celebrar la Navidad? ¿Desde octubre, después de Acción de Gracias o cuando escuchas la primera parranda?
Cuéntanos cómo se vive en tu pueblo o cómo mantienes viva la tradición desde la diáspora.
Planeta Boricua — Más Boricua que un Mofongo 🇵🇷
Prepara tu Navidad con sabor boricua 🎄
¿Ya estás pensando en decorar tu hogar para las fiestas?
Explora nuestra selección de adornos, luces y artículos para celebrar la Navidad. (enlace afiliado)
Enlace de afiliado: Planeta Boricua puede recibir una comisión por compras elegibles, sin costo adicional para ti.







Sé la primera persona en dejar un comentario.