Pues llovió: Puerto Rico recibe un alivio en medio de la crisis del agua
La lluvia finalmente llegó a zonas afectadas por la sequía. Es un alivio necesario, aunque todavía no significa que los embalses se hayan recuperado.
Después de semanas de calor, sequía y preocupación por los niveles de los embalses, Puerto Rico finalmente recibió lluvia.
Una onda tropical aumentó la posibilidad de aguaceros y tronadas sobre la isla. Para las comunidades afectadas por la falta de agua, cada aguacero representa un alivio para los terrenos, los ríos y las cuencas que alimentan los embalses.
Pero todavía no podemos cantar victoria. Una tarde lluviosa no compensa meses de déficit y debemos continuar conservando agua.
Hace unos días, ante la crisis provocada por la sequía, la gobernadora Jenniffer González declaró: “Quien manda la lluvia es Dios”.
Pues parece que el mensaje llegó: finalmente llovió en Puerto Rico.
Ahora que Dios hizo su parte, le corresponde al gobierno hacer la suya: reparar salideros, mantener y dragar los embalses, mejorar la infraestructura y desarrollar un plan serio para que la próxima sequía no vuelva a encontrar al país improvisando.
También hay que tener cuidado: los aguaceros pueden provocar inundaciones urbanas, desbordamientos de riachuelos y eventos aislados de inundación repentina.
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