🚨 El contrato que cada vez huele peor: ERock dice que nunca firmó y que apareció una persona inexistente representándolo
Nuevas cartas sobre el contrato de generación temporera plantean preguntas serias: ERock sostiene que nunca firmó, cuestiona a un supuesto representante y la Junta dice que una comunicación clave de junio no apareció entre la información que recibió.
SAN JUAN, PUERTO RICO — Si usted ha tratado de seguir el revolú del contrato de generación temporera y entre nombres de compañías, cartas, firmas y agencias ya no sabe quién es quién, tranquilo. Vamos a explicarlo.
Porque los documentos que ahora salen a la luz plantean preguntas demasiado serias como para enterrarlas debajo de lenguaje legal y burocrático.
El 18 de agosto de 2026, la Junta de Supervisión Fiscal envió una nueva comunicación al zar de Energía, Josué Colón Ortiz; al presidente de la Oficina de Compras de Terceros, Osvaldo Carlo Linares; y a la directora ejecutiva de la Autoridad de Energía Eléctrica, Mary C. Zapata Acosta.
¿La razón?
La Junta dice que recibió una carta de ERock que calificó como profundamente preocupante relacionada con el contrato de generación temporera que involucra a Power Expectations, Enchanted Rock y Reyes Contractor.
Y aquí comienza el revolú.
📄 LA CARTA EXISTÍA DESDE JUNIO
Según la Junta, ERock había enviado esa comunicación el 17 de junio de 2026 a la Oficina de Compras de Terceros y a la Autoridad para las Alianzas Público-Privadas.
Sin embargo, la Junta señala algo que merece explicación: esa carta no fue incluida en las respuestas que esas entidades posteriormente entregaron a la Junta ante sus requerimientos de información.
La Junta decidió entonces incorporar la carta de ERock como anejo a su nueva comunicación para completar el expediente.
Pero cuando uno lee lo que ERock había escrito desde junio, entiende por qué la Junta la considera tan preocupante.
🚨 EROCK: NOSOTROS NUNCA FIRMAMOS
En su carta, ERock asegura que se enteró por primera vez de que supuestamente había firmado el acuerdo durante una conversación con Juan González, asesor legal del zar de Energía, Josué Colón Ortiz.
La compañía lo niega categóricamente.
ERock sostiene que nunca firmó el acuerdo y nunca tuvo intención de firmarlo.
Más serio todavía: ERock acusa directamente a Power Expectations de haber utilizado la firma de una persona inexistente como supuesto representante suyo y haber sometido el acuerdo sin su conocimiento o consentimiento.
Es importante hacer una distinción: estas son alegaciones hechas por ERock en una comunicación corporativa. No constituyen por sí solas una determinación judicial de fraude o falsificación.
Pero las alegaciones son extraordinariamente serias.
🤔 ¿QUIÉN ES “JHOBY WEAKS”?
Según ERock, una página del supuesto acuerdo presenta a una persona identificada como “Jhoby Weaks” firmando en representación de Enchanted Rock LLC con el supuesto puesto de COO-Caribbean Operations.
ERock afirma que esa persona no es empleado de la compañía. Dice además que ese individuo no existe, que ERock no tiene un puesto denominado COO-Caribbean Operations y que el correo electrónico utilizado en el documento empleaba el dominio enchantedrockpr.com, mientras su dominio corporativo es enchantedrock.com.
Pero hay algo todavía más difícil de explicar.
📅 DÍAS ANTES TODAVÍA ESTABAN PIDIENDO LA FIRMA
Según la cronología presentada por ERock, el 3 de junio de 2026 Power Expectations envió a la compañía una versión del acuerdo solicitando que fuera firmado.
El 4 de junio, ERock respondió reiterando que no participaría en el proyecto.
Piénselo.
Si el 3 de junio todavía estaban tratando de obtener la firma de ERock y el 4 de junio la compañía volvió a decir que no participaría, ¿cómo terminó apareciendo después una persona supuestamente representando a ERock y firmando el acuerdo?
Esa pregunta necesita contestación.
🍽️ VAMOS A EXPLICARLO EN ARROZ Y HABICHUELAS… BUENO, EN MOFONGO CON CARNE FRITA
Quizás usted está leyendo todo esto y piensa: “Mira, yo no entiendo un carajo de contratos energéticos.”
Perfecto. Vamos a ponerlo fácil. 😂
Imagínese que usted tiene un restaurante y yo llego con una propuesta: “Vamos a vender mofongo con carne frita juntos.”
Hablamos del negocio. Quizás hasta firmamos un documento diciendo que vamos a explorar la posibilidad.
Pero después usted me dice: “Iván, gracias, pero yo no voy a participar.”
Perfecto. Hasta ahí, se entiende.
Días después regreso: “Necesito que firmes este contrato para arrancar con los mofongos.”
Y usted vuelve a contestarme: “Te dije que no. Yo no voy a participar.”
Más claro no canta un gallo.
Pero unas semanas después aparece un contrato ante el Gobierno diciendo que SU RESTAURANTE SÍ ESTÁ PARTICIPANDO. 😳
Usted mira el contrato y supuestamente por su restaurante firmó “Pepito Mofongo — Vicepresidente de Carne Frita del Caribe”.
Hay un pequeño problema: usted no tiene ningún empleado llamado Pepito Mofongo. Peor: usted dice que Pepito Mofongo ni siquiera existe. Y cuando mira el email utilizado por Pepito tampoco pertenece al dominio de su restaurante.
Entonces usted dice: “¡Un momentito! Yo no firmé esto. Esa persona no trabaja conmigo y nunca autoricé a nadie a firmar por mí.”
Pues, quitando el mofongo y la carne frita, eso esencialmente es lo que ERock está alegando que ocurrió.
Pero espere, porque todavía falta otra parte.
🍽️ EL ADMINISTRADOR YA HABÍA RECIBIDO LA CARTA
Imagine ahora que usted descubre lo ocurrido y envía una carta al administrador del centro comercial explicándole: “Mira, nosotros no firmamos esto.”
El administrador recibe la carta. Tiempo después, el dueño del centro comercial comienza a investigar y solicita todos los documentos relacionados con el asunto. Le entregan documentos. Pero según el dueño, aquella carta suya no estaba incluida. 🤔
Ahora tenemos dos problemas completamente diferentes.
Primero: ¿quién puso a “Pepito Mofongo” firmando por un restaurante que asegura que jamás autorizó esa firma?
Segundo: si las autoridades recibieron una comunicación advirtiendo del problema desde junio, ¿qué hicieron con esa información y por qué no apareció posteriormente entre los documentos entregados a la Junta?
Ahora quite a Pepito Mofongo. Ponga “Jhoby Weaks”. Quite el restaurante. Ponga un proyecto de generación eléctrica de hasta 400 megavatios relacionado con un contrato cuyo valor potencial alcanza miles de millones de dólares.
¿Ahora se entiende mejor el tamaño del revolú?
⚠️ Y APARECE OTRA ALEGACIÓN SERIA
ERock también relata otra situación relacionada con una carta de demanda que supuestamente provenía de un bufete de abogados de Miami.
Según ERock, esa comunicación amenazaba con reclamar miles de millones de dólares si la compañía no firmaba el acuerdo.
Los abogados externos de ERock respondieron. Pero ERock asegura que posteriormente el abogado cuyo nombre estaba relacionado con aquella comunicación contestó que no representaba a Power Expectations, que nunca la había representado y que no había escrito ni autorizado aquella carta.
Otra vez: estamos relatando lo que ERock sostiene en su comunicación. Corresponde a las autoridades investigar y determinar exactamente qué ocurrió.
🧐 ENTONCES, ¿QUIÉN SABÍA QUÉ Y CUÁNDO?
Para Planeta Boricua, aquí está una de las partes más importantes de todo este asunto.
La carta de ERock tiene fecha del 17 de junio. Según la Junta, fue dirigida a dependencias gubernamentales. Pero la Junta dice que esa comunicación no apareció posteriormente en las respuestas recibidas a sus solicitudes de información.
Así que las preguntas ya no pueden limitarse a quién firmó el contrato.
¿Quién recibió la carta del 17 de junio?
¿Cuándo tuvo conocimiento el Gobierno de Puerto Rico de estas alegaciones?
¿Qué hicieron las agencias después de recibirlas?
¿Se investigó inmediatamente?
¿Por qué esa comunicación no apareció cuando la Junta solicitó información?
¿Quién verificó las compañías participantes? ¿Quién verificó los representantes? ¿Quién verificó las firmas? ¿Quién verificó los correos electrónicos?
Y quizás la pregunta más sencilla: ¿cómo carajo puede aparecer una persona que una compañía asegura que no existe firmando en su nombre documentos relacionados con un contrato multimillonario?
No estamos hablando de comprar cuatro abanicos para una oficina. Estamos hablando del sistema eléctrico de Puerto Rico y de miles de millones de dólares potenciales.
🇵🇷 HASTA AHÍ, SE ENTIENDE… LO DEMÁS HAY QUE INVESTIGARLO
Una carta no es una sentencia. Una acusación tampoco equivale automáticamente a culpabilidad. Power Expectations y cualquier persona señalada tienen derecho a responder, presentar evidencia y ofrecer su versión de los hechos. Y serán las autoridades correspondientes quienes determinen si ocurrió alguna irregularidad o delito.
Pero prudencia tampoco significa mirar hacia otro lado.
Cuando una compañía sostiene por escrito que nunca autorizó su participación, que alguien que no reconoce apareció firmando en su nombre y que ya había advertido de la situación a dependencias gubernamentales, eso merece una investigación seria y respuestas públicas.
Y si las agencias gubernamentales conocían esas alegaciones desde junio, también deben explicar qué hicieron con ellas.
Porque una cosa es una disputa entre compañías. Otra cosa muy distinta sería que documentos relacionados con un contrato multimillonario hayan avanzado dentro de un proceso gubernamental con representantes o firmas que una de las propias compañías asegura que nunca autorizó.
Puerto Rico merece saber exactamente qué ocurrió.
Y en arroz y habichuelas —o en mofongo con carne frita— la pregunta sigue siendo la misma:
¿QUIÉN FIRMÓ, QUIÉN VERIFICÓ Y QUIÉN SABÍA?
Eso no es politiquería. Eso es exigir cuentas. 🇵🇷
Comentarios (0)
¿Qué opinas? Participa con respeto. Todos los comentarios se revisan antes de publicarse.
Planeta Boricua resume y contextualiza información de fuentes identificadas. Las noticias pueden actualizarse a medida que surjan datos nuevos.
Sé la primera persona en dejar un comentario.