
DRNA inspecciona pozos en Salinas mientras Puerto Rico enfrenta una grave crisis de agua
Mientras miles de familias enfrentan racionamientos y comunidades sin servicio de la AAA, el DRNA intensifica la fiscalización de pozos en el sur.
Mientras miles de familias enfrentan racionamientos, interrupciones y comunidades completas sin servicio de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, el DRNA intensificó las inspecciones de pozos en el sur de Puerto Rico.
El operativo del Cuerpo de Vigilantes alcanzó cerca de 20 pozos en Barrio Playa, Brisas de Playita, el área de campers, Villa Cofresí, Esperanza, Godreau y otros sectores de Salinas. En nueve residencias se identificó que la franquicia para utilizar el pozo no estaba vigente. En otros casos faltaban endosos o los permisos se encontraban bajo evaluación o apelación.
Eso significa que no sería correcto afirmar que los 20 pozos inspeccionados eran ilegales. Lo confirmado es que se revisaron aproximadamente 20 y que nueve residencias no contaban con una franquicia vigente.
La fiscalización tiene una razón válida: proteger el Acuífero del Sur. Una extracción excesiva puede provocar intrusión salina, es decir, que el agua de mar penetre el acuífero y afecte los pozos utilizados para consumo humano y agricultura.
“Todo pozo que penetre agua salina, es pozo que se pierde”, advirtió el secretario del DRNA, Waldemar Quiles Pérez.
La situación ocurre cuando el 17.02% de Puerto Rico se encuentra bajo sequía extrema y otro 36.91% bajo sequía severa, según los datos del Monitor de Sequía de Estados Unidos correspondientes al 11 de agosto de 2026. En total, más del 72% del territorio está bajo alguna categoría de sequía.
Proteger el acuífero es necesario. Exigir permisos también. Pero aquí surge una pregunta inevitable: ¿qué alternativas ofrecerá el Gobierno a las comunidades que no reciben agua de la AAA y dependen precisamente de esos pozos para poder vivir?
El propio operativo visitó comunidades sin servicio de la AAA cuyos residentes dependen de pozos para obtener agua. No sería justo llegar únicamente con vigilancia, multas y amenazas de cierre a sectores abandonados durante años sin ofrecerles primero una ruta razonable para legalizar sus sistemas y garantizarles acceso seguro al agua.
Puerto Rico necesita fiscalización, pero también necesita soluciones. El agua no puede convertirse en otro problema que el Gobierno administra desde un escritorio mientras la gente carga galones para bañarse, cocinar o simplemente vivir.
Waldemar Quiles, otra “joyita” del gobierno de Jennifer González, aparece ahora con toda la energía para fiscalizar. En Planeta Boricua esperamos ver esa misma intensidad para reparar salideros, mantener la infraestructura, proteger los acuíferos y garantizar agua a la gente.
Fiscalizar es fácil. Resolver es otra cosa.
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