Cuando comenzamos a investigar Esencia, la pregunta parecía sencilla: ¿este proyecto es bueno o malo para Cabo Rojo? De un lado están quienes ven una inversión de más de $2,000 millones, hoteles de lujo, construcción, empleos y nueva actividad económica para el oeste. Si todo sale como se proyecta, económicamente hablando, aquello podría quedar por encima de los gandules.
Del otro lado están quienes miran el agua, los humedales, la costa, el tamaño del proyecto y más de mil residencias y dicen: “Acho… espérate un momentito.” Eso hicimos. Nos pusimos a investigar quién está detrás de Esencia, qué han hecho antes, de dónde sale el dinero, qué promete el proyecto, qué dicen las agencias y, sobre todo, qué cosas están realmente garantizadas.
Después de darle vueltas a documentos que a ratos parecían escritos específicamente para quitarle a uno las ganas de leer 😂, descubrimos algo: quizás llevamos demasiado tiempo haciendo la pregunta equivocada. La pregunta no debería ser solamente si estamos a favor o en contra de Esencia. Debería ser: ¿qué tendría que demostrar Esencia para que Cabo Rojo reciba los beneficios sin terminar pagando las consecuencias?
El proponente formal del proyecto es Cabo Rojo Land Acquisition LLC, una compañía organizada en Puerto Rico en 2019. Detrás del desarrollo aparecen principalmente Three Rules Capital y los inversionistas de Reuben Brothers. Y aquí encontramos algo que debemos reconocer aunque tengamos reservas: no estamos hablando de Juan de los Palotes y Chencho Matapuercos llegando con una pala, una carretilla y un sueño.
Reuben Brothers tiene una trayectoria internacional considerable en inversiones inmobiliarias, hotelería y otros sectores. Three Rules Capital es una firma más joven, pero sus fundadores, Will Bennett y el puertorriqueño Roberto Ruiz Vargas, tienen experiencia real participando en desarrollos turísticos y residenciales de gran escala.
Ahora bien, hay una diferencia que vale la pena entender. Parte de los grandes proyectos asociados a esa experiencia ocurrió mientras sus fundadores trabajaban con otras organizaciones. Eso no les quita experiencia, pero tampoco convierte automáticamente todo ese historial en proyectos realizados por Three Rules Capital.
Entre los casos que examinamos está Costa Palmas, en Baja California Sur, México. Ese desarrollo demuestra capacidad para desarrollar y comercializar turismo y residencias de lujo a gran escala. También ha enfrentado controversias comunitarias y ambientales relacionadas con recursos costeros, agua, manglares y acceso. ¿Eso demuestra que Cabo Rojo terminará igual? No. Sería irresponsable decirlo. Pero sí nos permite hacer una pregunta perfectamente válida: ¿qué será diferente esta vez?
Y entonces llegamos al agua. Aquí se acaba un poco el vacilón.
Y sí, aunque no lo creas, los millonarios también se bañan, cagan y mean. 😂 Así que por más exclusivo que sea el resort, el agua tiene que salir de algún sitio.
Esencia tendría una demanda de alrededor de 1.25 millones de galones de agua diarios. La AAA ha indicado que la infraestructura existente en el área no tiene capacidad para atender esa demanda. Los desarrolladores aseguran que el proyecto pretende ser autosuficiente mediante una combinación de pozos, reúso de agua tratada, captación de lluvia, ósmosis inversa y otras alternativas que podrían incluir desalinización.
Agua propia, energía, conservación, empleos y miles de millones en inversión. Dicho así, eso está bizcocho con leche fría. El problema aparece cuando hacemos la pregunta que siempre viene a dañar la fiesta: ¿qué de todo eso está demostrado y qué todavía es una promesa?
La disponibilidad del agua todavía está sujeta a estudios, autorizaciones y condiciones. Una de las cuestiones importantes será demostrar que la extracción necesaria puede realizarse sin provocar intrusión salina ni perjudicar los acuíferos de la región. Así que decir simplemente que “Esencia tendrá su propia agua” sería adelantarnos. La propuesta existe; ahora tiene que demostrar que funciona. Y no solamente cuando llueve a cantazos y uno empieza a considerar comprar un kayak para cruzar la carretera. También durante una sequía.
Pero hablando del ambiente, aquí también tenemos que mirarnos al espejo. Es fácil exigirle responsabilidad ambiental a una compañía multimillonaria, y debemos exigírsela. Eso no significa que antes de Esencia aquellos terrenos vivieran dentro de una urna de cristal donde nadie los tocaba.
Quien escribe estas líneas recuerda haber entrado por aquella zona en una Mitsubishi Montero, pasando por caminos y baches llenos de agua. Motoras de monte y vehículos 4x4 tampoco eran algo extraño. En aquel momento uno no estaba pensando: “¿Estaré compactando el terreno, provocando erosión o afectando algún hábitat?” Uno estaba pensando: “Como esta Montero se quede pega'a aquí, ¿quién carajo me saca?” 😂
Hoy entendemos cosas que quizás entonces ni considerábamos. El tránsito de vehículos fuera de caminos puede afectar vegetación, contribuir a la erosión y perturbar hábitats. Y tampoco tenemos que caminar demasiado por Puerto Rico para encontrar costas donde nosotros mismos hemos dejado botellas, vasos, bolsas, neveritas rotas y cuanto disparate llevamos para la playa. Eso también es daño ambiental.
Defender Cabo Rojo no puede comenzar cuando aparece un desarrollador y terminar cuando se va la cámara. Por eso hay una pregunta incómoda que también merece hacerse: ¿es posible que algunas áreas terminen mejor protegidas bajo conservación permanente que bajo las condiciones que históricamente han tenido?
Esencia sostiene que conservará una porción considerable de sus terrenos, y el proceso ambiental ya ha provocado modificaciones relacionadas con humedales, manglares, zonas de amortiguamiento y otras áreas sensibles. Si esas tierras realmente quedan protegidas y fiscalizadas durante décadas, hay que reconocerlo: eso sería un punto a favor del proyecto. Pero la palabra importante es “realmente”.
Porque supongamos que Esencia se construye. Pasan veinte años, cambian los ejecutivos y los inversionistas originales deciden vender. Una mañana aparecen unos marcianos, estacionan tres naves espaciales en Cabo Rojo y compran el proyecto completo. Esencia Intergalactic Resort LLC. 👽😂
La pregunta importante no sería si los marcianos son buena gente. Sería si esos nuevos propietarios quedan obligados a respetar las mismas protecciones sobre agua, conservación, humedales, acceso público y costa. Las promesas importantes no deberían depender de quién sea el dueño. Tienen que estar amarradas mediante permisos, condiciones, servidumbres u otros mecanismos jurídicos capaces de sobrevivir un cambio de propietario. Porque Reuben Brothers puede vender, Three Rules Capital puede cambiar y hasta Chencho Matapuercos puede aparecer con una oferta. El terreno no se puede mudar.
Y entonces llegamos al dinero público, donde también encontramos bastante revolú. Esencia cuenta con una concesión que contempla cerca de $498 millones en créditos contributivos turísticos, relacionados con aproximadamente $1,244 millones de inversión turística elegible. Pero Puerto Rico no está simplemente entregando un cheque de $498 millones para construir mansiones. Los créditos están vinculados a inversión turística elegible y los costos correspondientes tienen que ser certificados.
Ahora, Esencia contempla más de 1,100 residencias frente a poco más de 500 unidades hoteleras. Y ahí a cualquiera le puede brincar una idea: “Ahhh, pues lindo. Compro tres apartamentos residenciales, los pongo en Airbnb y ahora soy hotelero.” 😂 No. No funciona tan sencillo.
Una residencia utilizada turísticamente no convierte automáticamente todo un desarrollo residencial en inversión turística elegible. Precisamente por eso, cuando estamos hablando de cientos de millones en créditos contributivos, Puerto Rico debe poder identificar claramente qué inversión cualifica, cuál no y qué recibe el país a cambio.
Y aquí la investigación nos obligó a revisar hasta nuestros propios prejuicios. El que me conoce sabe que el cariño y amor que siento por JGO es, como decía Buzz Lightyear, “hasta el infinito y más allá”. 😂 Así que créanme: si después de investigar encontrábamos que todo este revolú había comenzado con su administración, no nos iba a dar una depresión.
Pero los documentos dicen otra cosa. La concesión turística original relacionada con Cabo Rojo Land Acquisition se remonta a 2019, años antes de que Jenniffer González llegara a La Fortaleza. Esencia ha atravesado distintas administraciones.
Eso no significa que el gobierno actual quede libre de responsabilidad por lo que autorice, fiscalice o decida ahora. Claro que tiene responsabilidad. Lo que significa es que echarle Esencia completo a JGO sería acomodar los hechos a nuestras preferencias políticas, y para eso no hicimos toda esta investigación.
A veces uno investiga esperando encontrar municiones... y termina encontrando un recibo de 2019. 😂 Así que, aunque me duela profundamente en mi inexistente club de fans de JGO, aquí toca darle vacaciones a la política y seguir la evidencia. Podemos tener opiniones. Los datos no tienen obligación de estar de acuerdo con nosotros.
Ahora bien, también hay que preguntarse qué recibe Cabo Rojo a cambio, porque aquí Esencia tiene uno de sus argumentos más fuertes. Una inversión de esta magnitud puede generar construcción, empleos, actividad económica, visitantes y oportunidades para negocios de Cabo Rojo y del oeste. No deberíamos descartar esos beneficios simplemente porque hablamos de un proyecto de lujo. Si funciona como sus desarrolladores proyectan, puede representar muchísimo dinero moviéndose en la región. Otra vez: por encima de los gandules.
Pero si Puerto Rico puede calcular los incentivos hasta el último dólar, también deberíamos poder medir los beneficios con la misma precisión. ¿Cuántos empleos serán permanentes? ¿Cuánto pagarán? ¿Cuántos trabajadores serán de Cabo Rojo y del oeste? ¿Cuánto comprarán a negocios puertorriqueños? ¿Cuánto de esa actividad económica permanecerá circulando aquí?
Porque “miles de empleos” se ve precioso en un comunicado de prensa. La nómina cinco años después de inaugurado el proyecto cuenta una historia mucho mejor.
Después de toda esta investigación, tampoco encontramos evidencia suficiente para presentar a quienes están detrás de Esencia como un grupo de villanos esperando la oportunidad de destruir Cabo Rojo. Eso sería injusto. Hay capital real, experiencia real, beneficios económicos potencialmente importantes y procesos ambientales que ya han provocado cambios en el proyecto. Todo eso hay que reconocerlo.
Pero tampoco encontramos razones suficientes para decir: “Pues dale, métanle mano y después vemos.” El agua todavía tiene que demostrarse, las protecciones tienen que ser duraderas, los beneficios deben poder medirse, los incentivos tienen que fiscalizarse y las obligaciones importantes deberían sobrevivir aunque mañana cambie el propietario.
Así que después de investigar nuestra respuesta no terminó siendo un sí ni un no automático. Terminó siendo algo mucho más sencillo:
Demuéstramelo.
Demuéstrame que puedes producir el agua que necesitas sin perjudicar a las comunidades; que los recursos naturales seguirán protegidos aunque cambie el dueño; que los boricuas podrán continuar llegando a su costa; que los créditos contributivos cubrirán solamente aquello que corresponda y que los empleos y beneficios para Cabo Rojo podrán medirse cuando ya se hayan acabado las conferencias de prensa.
Si Esencia puede demostrar todo eso antes de que las decisiones sean irreversibles, su argumento a favor se vuelve considerablemente más fuerte. Si no puede hacerlo, Puerto Rico tiene razones igualmente fuertes para detenerse.
Porque dentro de treinta años Reuben Brothers puede haber vendido. Three Rules Capital puede estar desarrollando en otro país. Juan de los Palotes puede estar retirado. Chencho Matapuercos puede haberse mudado a Kissimmee. Y hasta los marcianos pueden haberse cansado del calor de Cabo Rojo y regresado pa' Marte. 👽😂
Pero el agua seguirá haciendo falta. Los manglares seguirán protegiendo la costa. La gente seguirá queriendo llegar a sus playas. Y Cabo Rojo seguirá allí cuando se apaguen las cámaras y terminen las vistas públicas.
Quizás entonces nunca se trató simplemente de estar a favor o en contra de Esencia.
Se trata de algo que los boricuas conocemos desde mucho antes de que existieran estos desarrolladores:
progresar, sí… pero sin dejar de cuidar lo nuestro. 🇵🇷







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