Hace más de 500 años, antes del Viejo San Juan que conocemos, antes de El Morro y antes de muchas de las calles que hoy asociamos con nuestra historia colonial, allí estuvo la primera capital española de Puerto Rico. Y allí vivió Juan Ponce de León, primer gobernador de Puerto Rico bajo el dominio español.
Ponce estableció Caparra en 1508. El lugar tenía sus ventajas, pero después descubrieron un pequeño problemita: llegar desde allí hasta la bahía era tremenda jodienda. Había manglares y el acceso al puerto era complicado, una de las razones que eventualmente favorecieron el traslado hacia la isleta de San Juan.
O sea, que hace 500 años ya había gente en Puerto Rico diciendo: “Acho, este sitio está bonito, pero llegar está brutal.” 😂 Algunas cosas nunca cambian.
Cuando la capital terminó trasladándose a San Juan, se construyó Casa Blanca para Ponce de León y su familia. La casa todavía existe en el Viejo San Juan, pero hay un detalle curioso: Ponce nunca llegó a vivir allí. Su familia sí.
¿Y dónde estaba él?
Pues el hombre estaba de viaje.
Y ahí es donde esta historia comienza a conectar a Puerto Rico con Florida.
En 1513, Ponce encabezó una expedición que llegó a las costas de una tierra que los españoles llamaron La Florida. Durante generaciones nos enseñaron que andaba buscando la famosa Fuente de la Juventud, cuyas aguas supuestamente podían mantener joven a quien las bebiera.
La historia está buenísima. El problema es que no existe evidencia histórica sólida de que esa fuera realmente la razón de su viaje. Pero la leyenda se pegó tan fuerte que más de 500 años después todavía sigue viva.
Y aquí tengo que confesar algo acá entre nos.
Yo bebí del agua. 😂
En San Agustín puedes visitar actualmente el Fountain of Youth Archaeological Park y probar el agua de su manantial. Yo lo hice. Tiene un sabor… particular.
Vamos a dejarlo ahí.
Lo que sí puedo informar después de esta rigurosa investigación científica de Planeta Boricua es que no funcionó. Sigo envejeciendo exactamente como estaba programado. 😂
Ahora siguiendo el tema del pana Ponce, Florida no estaba vacía esperando que llegaran los españoles. Los pueblos indígenas llevaban muchísimo tiempo viviendo allí. Pero uno se puede imaginar a Ponce mirando aquella tierra y pensando:
“Contra, La Florida está de show. Si logro quedarme con to' esto para España, achooo es bizcocho con leche fría.”
El problema era que los indígenas que vivían allí tenían otros planes. Porque una cosa es llegar, mirar el paisaje; porque Disney no existía en ese tiempo y reclamar aquello para la Corona española… y otra muy distinta es que la gente que ya vive allí te entregue las llaves. 😂
Ponce regresó en 1521 con intención de establecer una colonia y ahí fue que la cosa se puso fea. Se enredó con los indígenas de la zona y, hablando en buen boricua, cuando Ponce tiró el primer puño parece que le dieron us sopapo y hasta pa' llevar.
Históricamente sabemos que resultó gravemente herido durante aquel intento de colonización. Lo trasladaron a Cuba, llegó to' jodío, y poco después se lo llevó Pateco.
Y después de tanta historia sobre aguas milagrosas, hay que decirlo:
La Fuente de la Juventud escogió tremendo momento para demostrar que no servia. 😂
Ahora, hay algo que debemos aclarar porque muchas veces mezclamos las historias: Ponce de León no fundó San Agustín.
Ponce llegó a Florida en 1513. San Agustín fue fundada en 1565 por Pedro Menéndez de Avilés, décadas después. Es reconocida como el asentamiento europeo permanentemente ocupado más antiguo de lo que hoy es Estados Unidos continental.
Y quizás por eso, cuando un boricua visita San Agustín, hay cosas que se sienten extrañamente familiares. Calles estrechas, plazas, balcones, piedra, construcciones antiguas y una fortaleza española frente al agua.
Uno camina por allí y inevitablemente piensa un poquito en el Viejo San Juan.
Está también el Castillo de San Marcos, aunque tampoco existía cuando llegó Ponce. Su construcción comenzó mucho después, en 1672. No es El Morro ni pertenece exactamente al mismo momento histórico, pero ambos forman parte de esa enorme presencia española que durante siglos conectó el Caribe, Florida, Cuba y otras partes de América.
Y ahí está lo que más me gusta de esta historia.
Cuando estudiamos Puerto Rico y Florida por separado parecen dos mundos diferentes. Pero cuando comenzamos a seguir las rutas, el mapa cambia.
Ponce establece su hogar en Caparra. Desde Puerto Rico participa en la expansión española por el Caribe. Llega a Florida. Cuba también entra en la historia. Décadas después España establece permanentemente San Agustín.
Puerto Rico no estaba aislado en una esquina del Caribe. Formaba parte de una red mucho más grande.
Y todavía hoy podemos caminar parte de esa historia.
Puedes visitar las ruinas de Caparra. Puedes caminar por Casa Blanca y encontrarte con Ponce de León en el Viejo San Juan. Puedes viajar a San Agustín y volver a encontrarte con su nombre y aquella famosa fuente que supuestamente iba a mantenernos jóvenes.
Ponce finalmente murió en Cuba y sus restos terminaron regresando a Puerto Rico. Hoy descansan en la Catedral de San Juan Bautista, en el Viejo San Juan.
España. Puerto Rico. Florida. Cuba. Y finalmente otra vez Puerto Rico.
Tremenda vuelta dio el hombre.
Y aquí llegamos al presente.
Hoy Florida tiene una presencia boricua que se siente por todas partes. Orlando y Kissimmee son los nombres que casi siempre escuchamos, pero pregúntale a cualquiera que haya pasado por Poinciana o Deltona.
Acho, aquello está infecta'o de boricuas. 😂🇵🇷
Vas buscando una dirección y aparece una bandera puertorriqueña en una casa, escuchas salsa saliendo de otra y probablemente hay alguien buscando dónde venden buen pan sobao.
Ya uno sabe que llegó la familia.
Ahora, Juan Ponce de León no tiene na' que ver con el tapón de la I-4 ni con el de la I-95. Eso se lo vamos a perdonar. 😂
Naturalmente, la presencia puertorriqueña actual en Florida responde a migraciones ocurridas siglos después. Pero hay algo bonito en descubrir que nuestra conexión histórica con Florida comenzó muchísimo antes que nosotros.
Siglos antes de las urbanizaciones de Kissimmee y Poinciana, de las comunidades boricuas de Deltona y de los vuelos entre Orlando y San Juan, Puerto Rico ya formaba parte de una historia que también tocaba las costas de Florida.
No significa que San Agustín sea una ciudad puertorriqueña.
Significa algo mucho más interesante:
nuestra historia siempre ha sido más grande que nuestras 100 x 35.
A veces la encontramos entre unas piedras en Guaynabo. Otras veces detrás de las murallas del Viejo San Juan. Y otras te espera en una antigua ciudad de Florida mientras alguien te ofrece un vasito de agua y te promete que quizás salgas un poquito más joven.
Yo ya hice la prueba.
Ahora te toca a ti. 😂🇵🇷 ¿Tomarias agua de la Fuente De la Juventud?







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