martes, 24 de marzo de 2026

La almojábana puertorriqueña: tradición, sabor y orgullo de pueblo en Lares



En Puerto Rico, hay frituras que se disfrutan por antojo y otras que también se saborean por lo que representan. La almojábana pertenece a esa segunda categoría. Más que una receta querida, es una expresión de la memoria culinaria del país, una de esas preparaciones que siguen vivas gracias al cariño con que los pueblos conservan sus sabores.

En Lares, la almojábana ocupa un lugar especial. Durante el mes de marzo, el pueblo celebra esta fritura como parte de una tradición que une gastronomía, identidad y sentido de pertenencia. No se trata solamente de reconocer una receta popular, sino de afirmar el valor de una costumbre que ha logrado mantenerse presente en la cultura puertorriqueña.

La almojábana boricua tiene una personalidad propia. Doradita por fuera, suave por dentro y marcada por una combinación sencilla pero poderosa de arroz, queso y tradición, esta fritura guarda ese tipo de sabor que conecta de inmediato con la cocina de pueblo. No necesita exageraciones para destacarse. Su fuerza está en la familiaridad, en la nostalgia y en la manera en que todavía despierta recuerdos en quienes la han probado desde pequeños.

A diferencia de otras frituras más mencionadas cuando se habla de comida puertorriqueña, la almojábana conserva un aire más íntimo, casi como un secreto bien guardado entre generaciones. Sin embargo, esa aparente sencillez es precisamente parte de su grandeza. En ella hay historia, hay costumbre y hay una forma de entender la cocina como herencia.

Hablar de almojábanas en Lares también es hablar de las  personas que han dedicado su tiempo y esfuerzo a mantener viva esa tradición. Entre ellas se destaca Josefa “Fefa” Santiago Rivera, fundadora del festival y dueña de la marca "El Grito" Mezcla Perfecta de harina para las almojábanas. Su nombre ocupa un lugar importante dentro de esta historia porque representa no solo el impulso empresarial detrás del producto, sino también el compromiso cultural de quien ha ayudado a darle continuidad y visibilidad a esta fritura puertorriqueña.

Su aportación tiene un valor especial. Al estar vinculada tanto a la creación del festival como a una marca dedicada a la preparación de almojábanas, su figura conecta dos dimensiones esenciales de esta tradición: la celebración pública y la preservación práctica de la receta. En otras palabras, no se trata solo de recordar la almojábana, sino de asegurar que siga haciéndose, compartiéndose y ocupando su lugar dentro de la cocina boricua.  (En La Foto: Disfrutando del festival de la Almojábana edición 2026 Izquierda a derecha; este servidor Iván Soto, mi amada madre Carmen Pino y Doña Josefa, Fundadora del festival y dueña de la mezcla de harinas para almojábanas "El Grito)

Ese es uno de los aspectos más poderosos de la almojábana puertorriqueña: su capacidad de contar una historia mayor. Cada fritura habla de cocina, sí, pero también de comunidad, de tradición y de orgullo local. En un país donde tantos recuerdos se activan alrededor de la mesa, la almojábana ocupa un espacio especial precisamente porque representa una cocina que todavía se siente cercana, auténtica y nuestra.

Lares ha sabido reconocer ese valor. Al dedicarle una celebración durante marzo, el pueblo reafirma que la almojábana no es simplemente una fritura más dentro del repertorio boricua, sino una pieza importante de su identidad cultural. Esa continuidad es significativa, porque demuestra que las tradiciones no sobreviven solas: sobreviven cuando una comunidad las abraza, las comparte y las defiende.

Quizás por eso la almojábana sigue dejando huella. No necesita ser la fritura más famosa de Puerto Rico para tener un lugar propio en la memoria colectiva. Su importancia está en otra parte: en su autenticidad, en su vínculo con Lares y en la forma en que todavía reúne sabor, historia y pertenencia en una sola receta.

Al final, hablar de la almojábana puertorriqueña es hablar de algo más grande que comida. Es hablar de la capacidad de un pueblo para conservar sus sabores esenciales y seguir encontrándose en ellos. En Lares, esa tradición continúa viva, y en cada almojábana se siente todavía el peso hermoso de una herencia que se resiste a desaparecer.

Si disfrutaste esta mirada a la almojábana puertorriqueña, suscríbete a Planeta Boricua. La próxima semana seguiremos en Lares con otra historia que también forma parte del sabor, la memoria y el orgullo de este pueblo. Y si en tu casa tienen su propia receta de almojábanas, compártela con nosotros. También puedes enviarle este post a ese amigo o familiar lareño que conoces, para que se le hinche el pecho de orgullo.Este espacio existe para recordar quiénes somos.

💬 Te leemos en los comentarios.
🔁 Comparte este mensaje con otro boricua de la diáspora.

Aquí no solo hablamos de cultura.
La vivimos.

Planeta Boricua —
Más Boricua Que Un Mofongo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario