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JENNIFFER TOCA LA CAMPANA EN WALL STREET MIENTRAS PUERTO RICO ESPERA AGUA, LUZ Y RESPUESTAS

La gobernadora promovió a Puerto Rico como destino de inversión, pero la ceremonia ocurre en medio del racionamiento de agua, la fragilidad del sistema eléctrico y serios cuestionamientos sobre la contratación pública.

Publicado 26 de agosto de 2026, 8:34 a. m. · Redacción Planeta Boricua

La gobernadora Jenniffer González Colón tocó el 25 de agosto la campana de apertura de la Bolsa de Valores de Nueva York, acompañada por funcionarios y representantes del sector privado.

El mensaje oficial fue optimista: Puerto Rico está abierto para hacer negocios y quiere atraer capital, empresas y empleos.

Buscar inversión es parte del trabajo de cualquier gobernador. Puerto Rico necesita actividad económica, empresas responsables y empleos de calidad. El problema no es tocar la campana. El problema es comportarse como si esa ceremonia representara la realidad completa de la isla.

Mientras en Wall Street caía confeti, cerca de 180,000 clientes de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados —alrededor de medio millón de personas— continuaban sujetos al plan de racionamiento de Carraízo.

A eso se suma un sistema eléctrico frágil y la reciente debacle del contrato de generación temporera encabezado por Power Expectations.

La Junta de Supervisión Fiscal revocó su aprobación del acuerdo, valorado en aproximadamente $5,900 millones por diez años, luego de que ERock, empresa matriz de Enchanted Rock, alegara que su nombre y firma fueron utilizados sin autorización. La Junta ordenó terminar el contrato y referir los asuntos correspondientes a las autoridades.

Eso no permite declarar culpable a nadie ni afirmar como hecho que existió corrupción. Pero sí confirma que un contrato multimillonario avanzó sin que las instituciones responsables verificaran correctamente elementos fundamentales.

Entonces surge una pregunta inevitable: ¿qué imagen de estabilidad puede ofrecer Puerto Rico cuando su propio Gobierno no logra explicar cómo un contrato de esa magnitud llegó tan lejos?

Los inversionistas serios no se impresionan solamente con una campana, discursos y fotografías. Analizan la confiabilidad del sistema eléctrico, el acceso al agua, los costos operacionales, la seguridad jurídica, la integridad de los contratos y la capacidad del Gobierno para ejecutar proyectos.

En otras palabras: leen las noticias.

OPINIÓN DE PLANETA BORICUA

Si yo fuera gobernador, me abochornaría presentarme en Wall Street actuando como si Puerto Rico estuviera viviendo su mejor momento, mientras tanta gente enfrenta racionamientos, apagones y dudas legítimas sobre la administración pública.

No porque Puerto Rico deba esconder sus problemas. Todo lo contrario: una gobernadora responsable debería reconocerlos y explicar, con fechas y responsables, cómo piensa resolverlos.

Jenniffer González suele proyectarse como si los problemas pertenecieran siempre a otra administración, otra agencia, otro funcionario o algún contratista del cual ella no conocía los detalles.

Pero gobernar no es comentar desde afuera. Gobernar es asumir responsabilidad por lo que ocurre dentro de la administración, aunque el problema haya comenzado antes o haya sido ejecutado por un subordinado.

La campana de Wall Street sonó fuerte.

La pregunta es si desde La Fortaleza pueden escuchar al Puerto Rico que continúa esperando agua, electricidad y respuestas.

Fuentes: New York Stock Exchange; Junta de Supervisión y Administración Financiera; Autoridad de Acueductos y Alcantarillados; Primera Hora; Telemundo Puerto Rico.

Imagen: Montaje editorial de Planeta Boricua basado en material suministrado.

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